Éramos las poetas

Éramos los poetas,  los distinguidos, lo erguidos de las mesas de café

Nos subimos a un altar, en digno estrado,

hasta con el típico perro callejero dormido, - claro-

Soñábamos  que éramos grandes pequeños artistas,

Los aplausos,

Los diplomas.

Después no diluimos como gotas de agua

Por los ríos de la cuidad

Y nos volvimos grises como Santiago

Y volvimos al anonimato

Pero fuimos,

Pero aplausos,

Pero poetas

por un rato....



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